Los aretes
1.
Los aretes.
Allá por el año de 1978 cuando iba a ingresar a la escuela secundaria lejos del hogar en un internado en el Estado de Puebla, mi padre que en paz descanse me hizo un hermoso regalo, eran unos aretes de filigrana en oro de 14 k y para que no los extraviara me llevó con su amigo el joyero para que los sellara en mis orejas, así fué, me fui al internado y durante todo ese tiempo siempre luci orgullosa mis aretes, por supuesto que en la escuela fueron motivo de muchas cosas, desde burlas, porque cómo era posible que una niña de origen humilde tuviera unos aretes así, hasta el intento de robo mientras dormía, jajajaja no contaban con el hecho que ya les platiqué, transcurrió el tiempo del adiós y regresé a mi tierra natal en dónde estudié mi carrera profesional y en mis primeros años de servicio después de unos meses uno de mis pequeños estudiantes me preguntó- Maestra porqué siempre traes esos aretes, no tienes otros?
D.R.Liaazhny 🌈
Julio 2018
martes, 31 de julio de 2018
viernes, 29 de diciembre de 2017
Esclamacion!
"Nadie dijo que los hijos solo traen felicidad"
Eso fué lo que ella pensó cada que uno de sus hijos le llamaba o le decía: ven mamá pasó esto,lo siento.
Y después de llorar y dar gracias a Dios porque el amado hijo estaba bien, secaba sus lágrimas y encaraba el problema gastando los ahorros que con esfuerzo tenía guardados para otra cosa.
Mirando al cielo y con un suspiro, hace regresión al tiempo, a los recuerdos y se ve sonriente, feliz, gozando de las primeras palabras, los primeros dientes, los primeros pasos, los Brincos en la cama, los primeros días en la escuela, los abrazos, aquellos besos llenos de dulzura o embarrados de chocolate, los logros,los bailes, los festejos...Fueron muchos años los que Dios le concedió para verlos crecer, sanos y dando felicidad.
Regresa a la realidad y enjuagando las lágrimas en sus mejillas dice a sí misma:
Nadie dijo que los hijos solo traían felicidad!!
Derechos reservados de autor: Elizabeth Alejandra Castillo
Mtz./Liaazhny
"Nadie dijo que los hijos solo traen felicidad"
Eso fué lo que ella pensó cada que uno de sus hijos le llamaba o le decía: ven mamá pasó esto,lo siento.
Y después de llorar y dar gracias a Dios porque el amado hijo estaba bien, secaba sus lágrimas y encaraba el problema gastando los ahorros que con esfuerzo tenía guardados para otra cosa.
Mirando al cielo y con un suspiro, hace regresión al tiempo, a los recuerdos y se ve sonriente, feliz, gozando de las primeras palabras, los primeros dientes, los primeros pasos, los Brincos en la cama, los primeros días en la escuela, los abrazos, aquellos besos llenos de dulzura o embarrados de chocolate, los logros,los bailes, los festejos...Fueron muchos años los que Dios le concedió para verlos crecer, sanos y dando felicidad.
Regresa a la realidad y enjuagando las lágrimas en sus mejillas dice a sí misma:
Nadie dijo que los hijos solo traían felicidad!!
Derechos reservados de autor: Elizabeth Alejandra Castillo
Mtz./Liaazhny
sábado, 21 de octubre de 2017
Miradas
Hay miradas que irradian amor,
otras que destellan coraje,
las hay también lastimosas,
suplicantes,
benévolas,
miradas que se fijan en el pensamiento,
que traen recuerdos,
que causan felicidad,
regocijo,
miradas que preguntan,
que hurgan el pensamiento,
que critican,
que atan,
miradas que hieren,
que persiguen,
que condenan...
quizás la única mirada
que espero algún día,
es una mirada
de perdón
y espero que entonces
también pueda perdonarte.
martes, 6 de junio de 2017
miércoles, 31 de mayo de 2017
Con las alas rotas
Con amor y
ternura
Ayudaste a
tejer mis alas,
Aprendí a
volar con tu apoyo,
Y cuando
despegué
Y era tan
feliz en las alturas,
Una ráfaga de
viento
Me azotó
cruelmente.
Caí a tus pies
vertiginosamente,
Vi cómo se
nublaron tus ojos
Al contemplar
mis alas rotas,
Recogiste los
pedazos
Aprisionándolos
a tu corazón,
que con mi
caída también se lastimó.
Resulta difícil
reconstruir esas alas
Y borrar toda
huella de dolor
Pero nada es
imposible
Se lo pido ferviente
al creadorTodos los derechos reservados de autor:
Elizabeth Alejandra Castillo Mtz./Liaazhny
domingo, 19 de junio de 2016
A mi amado padre
Amado Padre, aún recuerdo aquél día
Cuando cumplí los once años
y egresé de la escuela primaria,
eso anunciaba el momento
de la primer separación.
Pude ver tus ojos, inundados de lágrimas
y sin derramarlas me abrazaste
diciéndome que todo iba a estar bien,
no me soltabas de tu mano,
hasta que tuviste que irte
y yo quedarme allí,
donde iniciaba mi futuro
pero lejos, muy lejos de ti...
Pasaban los días, que se hacían eternos,
y por las noches, mirando las estrellas
pensaba en dónde estabas
y porqué no llegabas a verme,
en algún momento pensé
si te habías olvidado de mi.
Eran mediados de noviembre
cuando escuché mi nombre por el altavoz,
salí corriendo,bajando abrupta mente
sentía que el corazón se salía de mi pecho
y corrí,corrí desmesuradamente
cuando al fin llegué a la salita de espera
te vi ahí, también esperando nervioso
con una gran sonrisa en los labios,
Llegó, el anhelado abrazo
tantas cosas que platicar,
mis progresos, mis amigas,
y la tristeza de estar sin ti...
Pero tu siempre firme
y conteniendo tus deseos de llorar
me abrazaste y muy despacito
me dijiste "-aguante mi niña
algún día será licenciada.
y no te equivocaste padre mio,
todos mis logros los dedico a ti
que con tu gran sapiencia
me inculcaste el amor a los libros,
porque confiaste en mi,
y siempre me dijiste
que era especial para ti.
¡La primera flor de tu jardín.!
Con amor infinito...Padre querido
Todos los derechos reservados
lunes, 6 de junio de 2016
El Príncipe unicornio
El príncipe unicornio
Allá en lo alto de la montaña,
Presa, con los grilletes de unos brazos,
Torturada con el recuerdo
De aquéllos ardientes besos,
Con ese crujir de mis sensibles huesos
Y el sonido sutil de mis jadeos...
Apareció iluminado por la luz de las estrellas
Era blanco alado, y en la crin
Llevaba transparente el arcoíris.
Detuvo su vuelo llegando a la cima,
Sus alas se convirtieron en dos vigorosos brazos
Su semblante reflejaba la calidez del cielo...
Vino a mi rescate, ya no más tristes recuerdos,
los grilletes los convirtió en lazos blancos,
y me hizo sentir sus apasionados besos,
Se escuchó nuevamente el crepitar de aquéllos huesos...
ya no estoy cautiva del recuerdo
llegaste, y transformaste con tus alas mis sueños.
Presa, con los grilletes de unos brazos,
Torturada con el recuerdo
De aquéllos ardientes besos,
Con ese crujir de mis sensibles huesos
Y el sonido sutil de mis jadeos...
Apareció iluminado por la luz de las estrellas
Era blanco alado, y en la crin
Llevaba transparente el arcoíris.
Detuvo su vuelo llegando a la cima,
Sus alas se convirtieron en dos vigorosos brazos
Su semblante reflejaba la calidez del cielo...
Vino a mi rescate, ya no más tristes recuerdos,
los grilletes los convirtió en lazos blancos,
y me hizo sentir sus apasionados besos,
Se escuchó nuevamente el crepitar de aquéllos huesos...
ya no estoy cautiva del recuerdo
llegaste, y transformaste con tus alas mis sueños.
Todos los derechos reservados
Elizabeth A.Castillo Mtz./Liaazhny
Elizabeth A.Castillo Mtz./Liaazhny
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