Poesía de la autoría de Liaazhny en zapoteco y en español

domingo, 19 de junio de 2016

A mi amado padre

Amado Padre, aún recuerdo aquél día
Cuando cumplí los once años
y egresé de la escuela primaria,
eso anunciaba el momento
de la primer separación.

Pude ver tus ojos, inundados de lágrimas
y sin derramarlas me abrazaste
diciéndome que todo iba a estar bien,
no me soltabas de tu mano,
hasta que tuviste que irte
y yo quedarme allí,
donde iniciaba mi futuro
pero lejos, muy lejos de ti...

Pasaban los días, que se hacían eternos,
y por las noches, mirando las estrellas
pensaba en dónde estabas
y porqué no llegabas a verme,
en algún momento pensé
si te habías olvidado de mi.

Eran mediados de noviembre
cuando escuché mi nombre por el altavoz,
salí corriendo,bajando abrupta mente
sentía que el corazón se salía de mi pecho
y corrí,corrí desmesuradamente
cuando al fin llegué a la salita de espera
te vi ahí, también esperando nervioso
con una gran sonrisa en los labios,
Llegó, el anhelado abrazo
tantas cosas que platicar,
mis progresos, mis amigas,
y la tristeza de estar sin ti...

Pero tu siempre firme
y conteniendo tus deseos de llorar
me abrazaste y muy despacito
me dijiste "-aguante mi niña
algún día será licenciada.
y no te equivocaste padre mio,
todos mis logros los dedico a ti
que con tu gran sapiencia
me inculcaste el amor a los libros,
porque confiaste en mi,
y siempre me dijiste
que era especial para ti.
¡La primera flor de tu jardín.!
Con amor infinito...Padre querido
Todos los derechos reservados
Elizabeth Alejandra Castillo Mtz/Liaazhny

lunes, 6 de junio de 2016

El Príncipe unicornio

















El príncipe unicornio
Allá en lo alto de la montaña,
Presa, con los grilletes de unos brazos,
Torturada con el recuerdo
De aquéllos ardientes besos,
Con ese crujir de mis sensibles huesos
Y el sonido sutil de mis jadeos...
Apareció iluminado por la luz de las estrellas
Era blanco alado, y en la crin
Llevaba transparente el arcoíris.
Detuvo su vuelo llegando a la cima,
Sus alas se convirtieron en dos vigorosos brazos
Su semblante reflejaba la calidez del cielo...
Vino a mi rescate, ya no más tristes recuerdos,
los grilletes los convirtió en lazos blancos,
y me hizo sentir sus apasionados besos,
Se escuchó nuevamente el crepitar de aquéllos huesos...
ya no estoy cautiva del recuerdo
llegaste, y transformaste con tus alas mis sueños.
Todos los derechos reservados
Elizabeth A.Castillo Mtz./Liaazhny